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Hornos, panes y momentos en México

Durante dos meses viaje y conocí parte de México, estuve en Oaxaca, en Querétaro y en la capital, México D.F. llevando mi conocimiento y materializando en total ocho hornos y compartiendo el arte de amasar con diversos grupos.

Una experiencia valiosa fue el Taller de horno de barro y amasado de pan, en dos días, con la participación de 10 a 20 personas, se desarrollo en casa de particulares y transcurrió el día sábado de 10 a 19 hs. con el amasado de adobe y armado en grupo de un horno Mixto y encendido apenas terminado con su bendición de licor y fuego.

El domingo 12 a 16 hs. amasando pan integral y utilizando el horno que construimos el día anterior, esto lo hicimos en dos ocasiones en Oaxaca, una en DF y en un Penal de mujeres, (o centro de recuperación social "CERESO", como ellas prefieren denominarlo) en las afueras de Querétaro.
 

Un horno mixto entre muros, 50 mujeres amasando

Comenzamos el taller de pan temprano a la tarde, y se va haciendo largo, muy largo para los tiempos de la cárcel, cuando generalmente a las seis todas las internas entran en sus "casas" enrejadas, la noche es sinónimo de peligro para la seguridad de un penal.

Pero el pan tiene sus tiempos, y señores: estabamos haciendo pan ahí adentro, y la directora asume la situación de desorden, en pos de cultivar en ellas una profesión que reúne virtudes para salir algún año, al hostil mundo que les espera afuera.

 

Y son cincuenta aprendices, seis boles, 20 kilos de harina, todas quieren y pueden amasar, pero si bien hicimos juntos un horno excelente y grande, debiéramos tener otros dos mas para terminar rápido de hornear esos pancitos.

Ya se va oscureciendo el día, el jefe de guardias pregunta cuanto más demoraremos....una, dos o tres horas....pienso inseguro, mientras vamos encendiendo un fuego.

 

El contraste es inmenso, todo orden y pulcritud, concreto y metal, ropas blancas las internas y negras los guardias, y en el centro de esta chatura y frialdad un panadero intimidado y cincuenta alegres mujeres generamos un poético momento, amasando y cantando, con barro y fuego,
harina y agua, manos y corazones, recetas de pan, razones de panadería artesanal sustentable, la mística y la mástica, nadie se dormía, ni interrumpió mis relatos preguntando por la cantidad de sal....fueron las clases mas concentradas, emotivas y profundas en mucho tiempo.
 

Llegó la noche oscura y los faroles del penal alumbran desde esa torre de vigilancia, que se eleva alta, intimidadora por encima de los altos muros

Van y vienen los focos, como los de un espectáculo, ocultando los paredones que nos rodean muros alambrados , electrificados estamos adentro, encerrados en un patio a cielo abierto

Mientras el mundo sigue rodando, un grupo de mujeres apresadas, por delitos intencionales o trampas sociales, hoy panaderas y horneras novatas, quien sabe por que gracia divina contemplan nuevamente el cielo nocturno después de años, 
y las escaramuzas del viento con el humo de nuestro horno, aparecen sus revueltas claramente en el campo luminoso de los focos, y se esfuma mas arriba en el cielo oscuro. El viento indeciso....o conciente de nuestra contemplación, juega con el humo haciendo figuras danzantes, de fondo las estrellas y la afilada luna, 

el e s p a c i o, por un momento fugaz no estamos apresados, somos libres para siempre, ya escapamos todos de nuestra prisión , vivimos ese instante libres de verdad, por el agujero del cielo y de nuestro encuentro.

Somos nuevos panaderos de la magia del momento. creando armonía y sanación en este sórdido lugar del desequilibrio social (la cárcel, aclaro por las dudas, aunque hay mas presos afuera), hicimos un horno que arde y pan con manos, con pasión y alegría, con curiosidad y asombro, 50 panaderas, 100 manos, y una larga fila de placas con masitas leudando en camino al horno encendido, y la gloria de sacar pancitos de un horno de tierra que hace humo, entre muros y carceleros, imponentes muros de cemento y las rígidas normas de seguridad, y las alegres mujeres como inocentes palomitas blancas van y vienen reivindicando su sana condición humana.

Todo esto fue gracias a la directora , una mujer extraordinaria, demás esta decir, de las que haría falta en todos lados y que manejó su rol en esta situación rara para una cárcel, ora un centro de recuperación social, y gracias también a Alberto J. que impulsó la idea, y yo que apenas estaba allí asombrado.

Receta de Pan Mágico para 
Transformar el Mundo

 

ArtePan® - ©2010

Pablo Perret

Actual.: Martes 29 de Noviembre, 2005

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